martes, 17 de marzo de 2020

Lugares singulares

Pozas del barrio de abajo
Son un grupo de lagunas de mediano a pequeño tamaño que se hallan muy próximas, en un aproximadamente un kilómetro cuadrado.
Son pozas que existen a lo largo de todo el año, por tanto son puntos donde el agua de la capa freática aflora a la superficie de manera constante. Brime es conocido por su gran número de pozos artesianos distribuidos por todo el término, en lugares públicos y privados, tanto dentro del núcleo urbano como fuera. Debe de haber una o varias bolsas de agua subterránea que, hasta la fecha, nunca se han secado, ni siquiera en años muy secos.
Las pozas han sido siempre lugares llenos de vida, hecho que entró en declive en los años 90, cuando fueron esquilmadas repetidamente por pescadores, raneros y cangrejeros sin escrúpulos. Esto, unido al descenso generalizado de las especies acuáticas debido a la contaminación del agua, al cambio climático u otras causas como pueden haber sido enfermedades de los anfibios, han hecho que se convirtieran en lugares bastante yermos.
Actualmente hay otra amenaza desde hace pocos años, la proliferación de visones americanos invasores que está sufriendo todo el país, que llegan a todas las reservas de agua grandes o pequeñas y acaban con todo lo que encuentran a su paso, anfibios, peces, cangrejos, puestas y pollos de aves acuaticas,...
Hoy en día, con mucha suerte, aún se puede ver alguna rana muy aislada, peces diminutos, y algún insecto acuatico. Si eres afortunado puedes ver algun sapo caminando de una poza a otra.
Aquí se pueden ver todas ellas:
*Foto tomada de https://pnoa.ign.es/


Vista de la poza  de Las Eras, la más grande.

Villar y La Barca







Poza del camino de San Juan



Pozanueva

Huerga de los lobos






Huerga de los tejos
Se trata de un pequeño valle que el agua ha horadado durante años. Se llama así porque no hace mucho albergaba madrigueras de tejones (llamados "tejos" aquí en Brime). Actualmente están extinguidos. Se encuentra a continuación de la Huerga los lobos.

Los corrales

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